Magnate: Ricos famosos
Magnate y ricos famosos:
Multimillonarios del mundo.
Ricos famosos de la Historia

Dinastías de millonarios. Existen apellidos que suenan a dinero. Son los de familias que, en ocasiones comenzando de la nada, a lo largo de generaciones, han generado fortunas de magnitudes hoy prácticamente inabarcables. A continuación los ricos famosos de la historia del dinero.




Magnate: Ricos más famosos de la historia

Hay dinastías cuyos apellidos han viajado en el tiempo y que siguen significando riqueza en la actualidad. La historia de la riqueza nos brinda personajes acaudalados en todas las épocas: algunos son muy antiguos, como el romano Marco Licinio Craso (115 a. C.-53 a. C.), quien ya aparece como un Rey Midas enriquecido gracias a las minas de plata y al tráfico de esclavos. Otros nombres tienen orígenes medievales, como los Medici o los banqueros Fugger; y hay dinastías, más recientes en el tiempo, que anclan su fortuna en el desarrollo industrial del siglo XIX. Sea como fuere, en mucho casos no es la herencia familiar, sino la astucia empresarial (y unas buenas dosis de suerte) lo que alzó a algunos personajes desde el anonimato a la cúspide social.

Magnate: RockefellerEl lugar más visitado de Nueva York lleva su nombre, aunque actualmente ya no pertenece a la familia. Nos referimos al Rockefeller Center, concebido por John D. Rockefeller (1839-1892), sin duda uno de los hombres más ricos de la historia y el fundador de una saga cuyo apellido sigue significando dinero. De origen humilde, Rockefeller se introdujo en el negocio del petróleo con tan sólo 24 años, y a los 42 ya tenía el monopolio del oro negro en su país a través de su empresa, la Standard Oil Company. A golpe de talonario consiguió hacerse con las empresas de sus competidores, las refinerías, los oleoductos, etcétera. En una ocasión le preguntaron: ¿Se puede amasar una gran fortuna sin apartarse de a legalidad? "Imposible", respondió Rockefeller, que llegó a poseer unos mil millones de dólares.

Las minas de dinero: Empresarios de más éxito en la historia

Magnate: John Jacob AstorPero hay otros emprendedores estadounidenses que durante esa época amasaron mucho dinero, aquilatando sus apellidos como sinónimos de fortuna y poder. Entre ellos, encontramos al filántropo Andrew Carnegie (Escocia, 1835-Massachusetts, 1919), quien hizo fortuna con el acero; y Henry Ford (1863-1947), el inventor de la producción automovilística en cadena; y John Jacob Astor (1763-1848), quien empezó comerciando con pieles y opio para acabar enriqueciéndose con las inversiones inmobiliarias; y Cornellius Vanderbilt (1794-1877); y muchos otros.

En foto, John Jacob Astor.

Magnate: Alfred KruppAl otro lado del océano también iban forjándose poderosas dinastías financieras, como en el caso de la familia alemana Krupp. Uno de los artífices de su enriquecimiento fue el alemán Alfred Krupp (Essen, 1854-1902). Cuando tomó el timón de la empresa familiar tenía tan sólo 14 años, pero consiguió controlar todo el proceso de producción en sus fábricas de acero y hierro, desde la compra de la materia prima has la venta de productos ya terminados. La familia Krupp mantuvo así, durante cuatro generaciones, la mayor empresa industrial del continente europeo, conservando siempre su carácter familiar.
En foto, Alfred Krupp.


Magnate: Meyer GuggenheimOtros germanos acaudalados fueron los Siemens, empezando por Werner von Siemens (Lenthe, 1816-Berlín, 1892), el primer ingeniero de la familia; y los Thyssen, cuya expansión se debió a August Thyssen (1842-1926) y a su buen olfato para hacer negocios con el acero y derivados. El apellido Guggenheim está, en la actualidad, indisolublemente unido al mundo del arte; sus orígenes, sin embargo, no tienen que ver: hay que trasladarse a un pequeño pueblo de Suiza para encontrar al fundador de la dinastía, un modesto sastre llamado Meyer Guggenheim (Legnau, Suiza, 1828-Palm Beach, EE.UU, 1905), quien, cansado de su paupérrima vida, emigró a Estados Unidos. Sus primeros años en la tierra prometida fueron duros, pero todo cambió cuando, en época de explotación minera intensiva, inventó un líquido que limpiaba cualquier mancha de carbón de las manos. Después llegarían las especias, los bordados, y, finalmente, todo un imperio relacionado con metales y obras de arte.
En foto, Meyer Guggenheim.


Apellidos contantes: Las más famosas dinastías de banqueros

Pero cualquier recorrido histórico por la riqueza debe incluir los apellidos de algunas de las más famosas dinastías de banqueros, como los Seligman, los Frères Lazard (franceses), los Schroeder (alemanes), los Morgan (americanos), los Baring o los Rothschild. De origen judeo-alemán, Mayer Amschel (Fráncfort, Alemania, 1744-1812) es considerado el fundador de esta última dinastía, aunque sabemos que su padre era orfebre y ya comerciaba con monedas. Mayer, que pronto cambió su apellido por Rothschild (en alemán significa "escudo rojo") es considerado como uno de los padres de la banca moderna, ya que introdujo conceptos como la confidencialidad, la diversificación, la rapidez en las decisiones, etcétera. Tuvo diez hijos, que aseguraron la expansión del negocio familiar instalándose en las ciudades más importantes de la Europa del momento: Fráncfort, Londres, París, Viena, Nápoles. En 2004, la rama bancaria francesa y la inglesa se fusionaron. Aunque siguen muy presentes en este sector de actividad, los herederos de la dinastía participan también en otros negocios relacionados con el arte o el sector vinícola: uno de los descendientes es incluso socio de las bodegas Vega Sicilia.

Otros apellidos de magnates que merecen recordarse aquí son los Wallenberg, una de las familias industriales más influyentes en Suecia; los japoneses Toyoda (Kiichiro Toyoda fundó la compañía automovilística Toyota), o los Schlumberger, menos conocidos pese a que tienen negocios en prácticamente todas las ramas de la industria y en comunicaciones. El origen de su fortuna fue una máquina, inventada por los hermanos Marcel y Conrad Schlum en los años veinte, que localizaba bolsas de petróleo.




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